Saturday, 18 November 2017

JUEGO SOBERANO: COMO SOLUCIONAR CONFLICTOS DE SOBERANÍA (PARTE 17 DE 21)



HASTA AQUÍ…
Tenemos tres poblaciones (Khemed, Syldavia y Borduria) como parte de un conflicto o disputa de soberanía. Por alguna razón, cada parte reclama soberanía exclusiva sobre Khemed. Como su mundo podría perecer pronto, todos han decidido entablar negociaciones en relación con la soberanía sobre Khemed. Esto se debe principalmente a que el territorio de Khemed es rico en un metal muy raro que resultó ser necesario para la construcción de objetos voladores interestelares. Las tres partes piensan en usar estos objetos voladores interestelares en caso de que el mundo llegara a su fin y tuvieran que evacuar.


Cada una de las partes ha elegido un representante. Los representantes de las tres poblaciones entrarán en las negociaciones sin saber a quién representan, pero con acceso a cualquier otra información sobre las tres partes, sus reclamos, y todo lo relacionado con Khemed y su soberanía. Al actuar de esta manera, se aseguran de que ninguna de las partes esté más o menos favorecida o en desventaja a la hora de elegir cómo se asignará la soberanía.


Suponemos que los representantes no saben a quiénes representan y tienen que aceptar que podrían representar a cualquiera de las tres poblaciones. Entonces, los representantes son impulsados ​​por la regla de maximin. El problema fue entonces determinar la naturaleza y el tamaño de cada parte particular de la soberanía.


Los representantes revisaron y rechazaron una serie de posibles opciones para tomar una decisión sobre cómo compartir la soberanía en relación a Khemed.

Para recapitular, los representantes rechazaron la adquisición basada en el reclamo histórico, el interés de una sola de las partes, el principio de la diferencia e igualdad de porciones de soberanía.







La soberanía implica muchos aspectos de muchos niveles diferentes. Esto no solamente se traduce en beneficios sino también en cargas. La sección anterior mostró que una elección cautelosa reconocería que la soberanía es compleja y que implica beneficios y cargas u obligaciones en diferentes áreas. Entonces, elegir cualquiera de las ideas antes mencionadas sería una decisión demasiado simplista que podría tener graves consecuencias para las poblaciones representadas.

La solución alcanzada debe ser aquella que, además de ser intuitivamente atractiva en las negociaciones para todos los representantes y aquellos a quienes representan, pueda aplicarse cuando finalicen las negociaciones de tal manera que las tres poblaciones quieran respetar el acuerdo alcanzado. Entonces, la solución debe ser de alguna manera beneficiosa para los tres. Khemed, Syldavia y Borduria, deben reconocer (en cierta medida) sus reclamos y el resultado no debe ser perjudicial para parte alguna en el conflicto.

Suele ser el caso pensar y asumir que la población del tercer territorio es la menos favorecida o está en una situación más precaria en comparación con la de los dos Estados soberanos. Pero eso no es necesariamente cierto en todos los casos. En nuestra historia, aunque Khemed puede estar en desventaja en algunas áreas en comparación con Syldavia y Borduria, es un hecho que el metal raro que todos necesitan está en Khemed. Entonces, no es fácil señalar a la parte menos favorecida.

Para tener éxito en la elección de un principio que se aplicará para la asignación de la soberanía, los representantes deben tener en cuenta algunas circunstancias:
a) cuando finalicen las negociaciones, las partes reclamantes se encontrarán en situaciones muy diferentes en muchas áreas;
b) que la parte menos favorecida puede ser pero no necesita ser Khemed;
c) que los conflictos de soberanía y la soberanía en sí son complejos, es decir implican beneficios y cargas u obligaciones en muchas áreas diferentes.

Para abordar el problema de la complejidad, los representantes primero deben aclarar cómo las partes no utilizarán ningún acuerdo alcanzado solamente en su beneficio. Es decir, el acuerdo no debe ser un subterfugio para ninguna forma de dominación de una o más partes demandantes en relación con el otro(s). Esto se debe a que, mediante la aplicación de la regla de maximin, es plausible pensar que los representantes tendrán una visión prudente en relación con el resultado final.


Jorge Emilio Núñez

20 de noviembre de 2017

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