Monday, 21 January 2013

Soberanía sobre Malvinas: ¿quién tiene derecho a reclamar?


Una vez más, las Islas Malvinas en las noticias. Y una vez más debido a un conflicto entre Argentina y el Reino Unido. Hay, como en ocasiones anteriores, muchos términos de la teoría jurídica y política que se están utilizando sin mucha precisión: soberanía, autodeterminación, colonialismo, población implantada, sólo por nombrar algunos. Es un hecho, la confusión y el mal uso es evidente para alguien que está acostumbrado a tratar con la teoría del derecho o relaciones internacionales, así como las intenciones reales detrás de este uso.

Dejando a un lado las discusiones anecdóticas acerca de los intereses gubernamentales de Argentina y el Reino Unido, se encuentra aun indefinido quién tiene el derecho de reclamar soberanía sobre las Islas Malvinas. Los argumentos de un lado y el otro se focalizan en el impacto a corto y mediano plazo, pero incluso los isleños parecen ser olvidados.

Es el momento de adoptar un enfoque más egalitario en las relaciones internacionales. Ser iguales no significa que no seamos diferentes. Ser iguales tiene que ver con el "peso" que tiene cada ser, con que su opinión tenga el mismo valor que la de otro. Asimismo, un status moral igual implica más que simplemente respetar los reclamos mutuos. Por lo tanto, a pesar de que existen reclamos recíprocos en un caso como el de las Malvinas, el problema principal es que las partes involucradas parecen tener un derecho desigual a participar.

Suponiendo que ambas partes reclamantes finalmente decidieran dejar atrás los intereses egoístas y buscaran una solución real, definitiva y pacífica para el conflicto, antes de entrar en cualquier negociación, tendrían que ponerse de acuerdo sobre quién sería capaz de participar. De hecho, esta es una cuestión clave a resolver, particularmente importante para todas las partes que reclaman porque no sólo Argentina y el Reino Unido se han opuesto recíprocamente, sino que también existe un diferente grado de desidia respecto de la participación directa de los isleños de Malvinas (Argentina simplemente los rechaza en cualquier negociación; el Reino Unido habla en su nombre, a diferencia de lo que hacen en el caso de Gibraltar, para el que aplican el principio de "dos banderas, tres voces").

Cualquier parte que reclama soberanía en todo conflicto debe tener lo que llamo un "reclamo verosímil”. En otras palabras, deben tener una razón válida para reclamar la soberanía sobre Malvinas-por ejemplo, ocupación efectiva, el consentimiento del otro agente en la disputa, el consentimiento de otros Estados, y/o el consentimiento de la comunidad internacional. Esta razón debería ser suficientemente verosímil como para probar que los derechos que reclaman son por lo menos plausible de ser reconocidos, y pueden basarse en cualquier circunstancia razonable, por ejemplo, elementos políticos, históricos, argumentos legales, razones geográficas, por nombrar algunos. A título ilustrativo, en el caso de las Islas Malvinas no sería razonable que Rusia participe en las negociaciones en relación a su soberanía, ya que no tendría ningún reclamo verosímil sobre ese territorio.

Algunas preguntas que pueden surgir, en particular, en relación a la participación de los isleños en las negociaciones: ¿sería justo para ellos negociar la soberanía del territorio del que son habitantes? Por otro lado, ¿necesitamos criterios mínimos aquí para ayudarnos a determinar cuando los residentes del territorio en disputa tienen voto? Y el principal obstáculo esgrimido por Argentina: ¿qué sucede si estos residentes fueron llevados allí por una de las partes reclamantes?

De un lado, puede parecer injusto que alguien deba negociar respecto a algo que supone suyo. Sin embargo, la realidad es que la soberanía sobre las Islas Malvinas es el centro de toda la disputa. Estos habitantes viven allí, pero su derecho a hacerlo está en discusión. De todas maneras, eso no significa que puedan ser dejados fuera de las negociaciones. Debe quedar en claro que son seres racionales y seres humanos y por lo tanto tienen derechos humanos, a pesar que las disputas de soberanía no son una cuestión de derechos humanos solamente. Por lo tanto, sería simplemente injusto pedirles que se retiren o no considerar los derechos que invocan. En el hipotético caso que existieran negociaciones y los isleños no participaran, dos Estados soberanos estarían decidiendo el futuro de toda una población (y el de las próximas generaciones), con consecuencias diversas en diferentes niveles (por nombrar algunas, territorio, explotación de los recursos naturales, derecho, impuestos, etc,) y esta situación resulta a todas luces completamente injusta.

Si buscamos una solución posible y razonable, proponer a los isleños negociaciones respecto de la soberanía sobre Malvinas es justo, si y solo si su derecho a participar es bienvenido por todas las partes reclamantes-es decir, tienen un reclamo verosímil.

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